Conceptos, Fuentes, Tratamientos y Más: Qué hay Que Entender a la Hora de Cubrir la Pandemia de COVID-19

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Este seminario online ha sido organizado como parte del ICFJ Global Health Crisis Reporting Forum, que ayuda a periodistas a la cobertura del nuevo coronavirus, al conectarlos con expertos, recursos y otros insumos para su trabajo. Conoce más del Foro y únete a él a través de su grupo de Facebook

Economía, política, viajes, estilo de vida. No importa la sección. Ahora todo el periodismo cubre, de una forma u otra, el impacto de la pandemia de COVID-19. Eso requiere meterse en un terreno que hasta hace poco parecía reservado solamente para el periodismo científico. Implica utilizar conceptos extraños, fuentes nuevas y datos especializados.

Por eso, en este artículo recopilamos una serie de consejos para aprender a seguir los reportes y la información epidemiológica. Son los que enumeró la periodista argentina Valeria Román, integrante de la Federación Mundial de Periodistas Científicos, durante un seminario online realizado en el marco del Global Health Crisis Reporting Forum

1. Entender los conceptos

Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) contienen varios términos nuevos o que pueden causar confusión. Para entenderlos, dijo Román, es importante comprender que todos esos conceptos se engloban dentro del plan que la institución le ha pedido a cada país. Este plan tiene dos fases: una de contención y otra de mitigación.

En la fase de contención, pueden ocurrir los siguientes casos:

  • Importados: son las personas a las que se detectó el virus y que habían viajado a otro país o a una zona de riesgo. Por supuesto, las zonas donde ocurrieron estos casos variaron “en función de la aceleración de la pandemia”, explicó Román. Primero fue China, luego Europa y después Estados Unidos.
  • Contactos estrechos: personas que adquirieron la infección a partir de casos importados pero no viajaron a otro país.

La fase de mitigación ocurre cuando ya hay “transmisión comunitaria”, otro término clave. A veces ese término se confunde con “caso autóctono”, que es el que algunos países utilizan con otras enfermedades. Sin embargo, la OMS no lo incluye y habla de transmisión comunitaria para los casos en los que no se puede identificar de quién se adquirió la infección.

2. No caer en el exitismo

Comparar los datos de distintos países puede ser útil para tener en cuenta las experiencias de China y Corea del Sur, en los que la pandemia se ha desacelerado. Pero Román advierte que “no hay que caer en el exitismo” y recordar que se trata de un nuevo virus desconocido hasta ahora.

Por lo tanto, según la periodista científica, hay que recordar dos cosas:

  • Hay muchas intervenciones que se están experimentando recién ahora.
  • Países como China, Corea del Sur y otros de Asia ya tienen mucha experiencia en el manejo de virus similares, como el que causó el brote del Síndrome Respiratorio Agudo Grave en 2003.

3. Recurrir a las fuentes especializadas

En paralelo con la propagación del coronavirus hay otra pandemia: la de la desinformación. Por eso es importante saber con qué fuentes contrastar la información.

En este sentido, Román recomendó que cada periodista siga a la autoridad sanitaria de su país para ver qué está informando, y también a la Organización Panamericana de Salud (OPS) y a la OMS. De hecho, si los datos locales no son confiables, es importante lograr contacto con la oficina local de la OPS.

Otras opciones son asociaciones médicas de infectología o epidemiología, academias de medicina y facultades de medicina de cada país. “Esas fuentes, aunque no tengan el dato en sí, pueden ser una vía para llegar a acceder a esos datos que las autoridades no brindan”, agregó Román.

Hay que tener en cuenta que muchos especialistas probablemente estén concentrados en cómo dar respuesta a la pandemia y es posible que la mejor fuente pueda no estar disponible para ir a los canales de televisión o dar entrevistas.

“Hoy en día es clave no llevarse por la opinión o por el sentido común, incluso de uno mismo”, insistió Román. También se puede buscar información en las publicaciones científicas, que están difundiendo muchos trabajos. Por ejemplo, las revistas LancetScienceNature JAMA.

Sin embargo, Román advirtió que por la rapidez con la que se está compartiendo esta información, hay estudios que no pasan por la revisión sofisticada que tendrían en otras circunstancias.

4. Mantener cierto escepticismo con los tratamientos

Existen dos tipos de tratamientos que se están analizando contra el nuevo coronavirus. Por un lado, la búsqueda de nuevos compuestos y terapias que todavía no se usan. Por otro, la investigación en torno a fármacos que actualmente se usan para otras enfermedades. Hoy por hoy, la mayoría de las terapias de las que se habla no tienen una evidencia fuerte que las sostenga. 

Por eso, y para no caer en una falsa expectativa, Román recomendó siempre pedir cuál es la evidencia detrás de cada tratamiento: preguntarse qué tipo de investigaciones se hicieron para ese fármaco, en cuánta gente y qué eficacia tuvo. “Cuando uno empieza a hacer todas estas preguntas, empieza a darse cuenta de la debilidad del tratamiento”, señaló la periodista.

5. Analizar cómo incluir los testimonios

Cuando uno cubre este tema, es tentador buscar las historias de quienes están atravesando la enfermedad. Para Román es necesario tener en cuenta varias cuestiones. Por un lado, el respeto a los pacientes: los derechos a la intimidad y a la dignidad.

Pero también hay que reflexionar a la hora de mostrar a quienes se recuperaron. Según la periodista, esto puede ser interesante y esperanzador, pero puede debilitar el pedido de una intervención sanitaria para desacelerar la pandemia. “Hay que ver cómo incluimos la cobertura estos testimonios. Esos casos particulares pueden estar recuperados y sentirse bien pero no es así la mayoría de la gente. Eso puede erosionar el mensaje de actuar cuanto antes”, puntualizó.

6. Preguntarse por los dilemas éticos

A la pandemia también hay que desmenuzarla desde un punto de vista de la bioética y de los derechos personales. Sí, el caso de Corea del Sur y de cómo trató la enfermedad siempre aparece como ejemplo: testeos masivos, rastreo y aislamiento de los pacientes. Pero Román recordó que eso se hizo accediendo a datos personales y a la intimidad de todos los pacientes.

En ese contexto, pidió que los periodistas muestren respeto por la información que manejan: “Hay que tener en cuenta nuestro rol y nuestra ética periodística; no pueden dejarse de lado”.

7. Cuidarse individualmente

Esta es una historia masiva que afecta muchos aspectos de un país o de una ciudad. Por su relevancia, el periodismo la intenta abarcar lo más que puede. Pero Román también tiene consejos personales para estos profesionales. “Esta cobertura nos va a cambiar a todos la vida como profesionales. Hay que cuidarse uno individualmente. Quizás no seguimos nosotros mismos las medidas de distanciamiento o lavado de manos. Las coberturas exigentes nos hacen olvidar que también somos humanos”, advirtió.

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